Recupera la salud, la armonía y el bienestar

Flores de Bach es una terapia con remedios de la naturaleza que cuida tu cuerpo, mente y espíritu.

¿Qué es la Terapia Floral de Bach?

Testimonio de Laura J. sobre Flores de Bach

La Terapia con Flores de Bach es un tratamiento natural de enfermedades de tipo psicosomáticas y ayuda a mejorar la salud mental para alcanzar el perfecto bienestar.

Una mente sana asegura un cuerpo sano.

Ésta filosofía holística hoy en día va adquiriendo más vigencia y prestigio, ya que numerosos estudios científicos aseguran que la gran mayoría de las enfermedades son de orígen psicosomático.

La salud total requiere que estemos en armonía con nuestra alma porque es un todo holístico que abarca cuerpo, mente y espíritu.

Desarrollo de virtudes latentes

en el interior de cada ser humano

con Terapia Floral de Bach

Biografía

El Dr. Edward Bach (1886-1936) fue un médico avanzado a su tiempo. En su corta carrera evolucionó desde la medicina ortodoxa hasta desarrollar una forma natural de medicina para tratar la salud emocional y espiritual, muy en consonancia con las tendencias hacia la salud natural de los tiempos actuales.

Nacido en Moseley, Birminghan, de origen galés, fue un niño intuitivo y sensible, y sin embargo, independiente, con un gran amor a la naturaleza. Dejó la escuela a los 16 años y pasó tres años en Birminghan, en la fundición de latón de su padre, para poderse costear sus estudios de medicina.

Las primeras etapas de la carrera médica del Dr. Bach fueron tan convencionales como exitosas.

En 1912 se graduó en el University College Hospital (UCH), Londres donde fue nombrado Oficial Medico de Urgencias en 1913; más tarde ese mismo año fue nombrado Cirujano de Urgencias Residente en el National Temperance Hospital.

Después de recuperarse de un periodo de enfermedad, estableció con éxito un consultorio cerca de Harley Street, Londres..

Personalidad y salud

Desde muy temprana edad, el Dr. Bach, fue consciente de que la personalidad y las actitudes de las personas tienen un efecto sobre su estado de salud.

Como alumno ya tenía interés por sus pacientes en su calidad de personas, no simplemente como casos y casi desde el principio llegó a la conclusión de que, en la enfermedad, la personalidad es más importante que los síntomas y debería tomarse en cuenta en el tratamiento médico.

Llegó a estar muy insatisfecho con las limitaciones de la medicina ortodoxa y su enfoque en la curación de los síntomas. Convencido de que el tratamiento eficaz implicaba tratar la causa de la enfermedad, decidió enfocar su interés en la inmunología y, en 1915, alcanzó el cargo de Bacteriólogo adjunto en el UCH.

Su salud nunca fue muy robusta; rechazado para el servicio militar en la 1° Guerra Mundial, y en 1917, cayó muy enfermo y se creyó que moriría. Su determinación para completar su obra le condujo a una recuperación completa y cuando más tarde desarrolló sus remedios, estuvo fuertemente influenciado por la creencia de que lo esencial era que cada uno siguiera su verdadera vocación para alcanzar la salud espiritual y mental.

Colaboración

Desde 1919-22 trabajó como patólogo y bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres. Allí le impresionó el hecho de que Samuel Hahnemann, fundador de la Hemopatía, había reconocido 150 años atrás, la importancia de la personalidad en la enfermedad.

Combinando estos principios con sus conocimientos de la medicina ortodoxa, desarrollo las Siete Nosodes de Bach, vacunas orales en base a bacterias intestinales que purificaban el tracto intestinal consiguiendo efectos notables sobre el estado de salud general de los pacientes, y sobre condiciones crónicas difíciles, tales como la artritis.

Todavía mantenía su consultorio en Harley Street, y trataba a los pobres gratuitamente en Nottingham Place. En su poco tiempo libre, continuaba en su búsqueda de métodos de curación más puros y sencillos.

Aunque la profesión médica había adoptado el uso de sus vacunas (todavía, en la actualidad, las utilizan algunos médicos y homeópatas), no le gustaba el hecho de que se basaban en bacterias y deseaba reemplazar estas con métodos más suaves, posiblemente a base de plantas.

Gran Revelación

En 1928, durante una cena tuvo una revelación. Observando a los invitados, remarco en la marcada diversidad de sus tipos. A partir de esto, llego a la inspirada conclusión de que cada tipo reaccionaria a la enfermedad de un modo diferente.

En el otoño, visito Gales y encontró dos plantas, Mimulus y Impatiens; preparó estas de distintas maneras que las vacunas orales, y las prescribió según la personalidad de sus pacientes, con resultados inmediatos y exitosos. Más tarde, el mismo año, añadió la planta Clematis. Estos tres remedios representaron el inicio del desarrollo de un sistema de medicina completamente nuevo.

En la primavera de 1930, con 43 años, el Dr. Bach, cerró su laboratorio y su lucrativo consultorio y se fue a Gales para buscar más remedios en la naturaleza. Una mañana temprano, atravesando un campo lleno de rocío, se le ocurrió que cada gota de rocío, calentada por el sol, adquiriría las propiedades curativas de la planta donde se encontraba.

Esto le llevo a desarrollar un método para preparar las flores utilizando agua pura.

Más tarde, ese año, escribió el pequeño libro Cúrese Ud. mismo, con el mensaje de que la enfermedad física es el resultado de estar en desarmonía con su propósito espiritual. Se publicó en 1931 y ha continuado publicándose.

Tratamientos exitosos

Desde agosto de 1930 hasta 1934 el Dr. Bach estableció su base en Cromer, en la costa de Norfolk, donde continuó encontrando y preparando más remedios florales con los que trataba con éxito a sus pacientes.

El Dr. Bach no cobraba honorarios y sus recursos financieros iban disminuyendo. En 1934 se mudó a Mount Vernon, la casa en Oxfordshire que sigue todavía como el Centro del Dr. Edward Bach. Continuó su trabajo, escribiendo, tratando pacientes en Sotwell y Londres y continuó su búsqueda de más flores.

Durante ese tiempo, sufrió considerablemente tanto mental como físicamente antes de encontrar la planta que aliviaba sus síntomas. Continuó trabajando y dando conferencias, a la vez que entrenaba a sus asistentes para que pudieran continuar su trabajo.

Una vez hubo desarrollado las 38 flores, junto con el Rescue Remedy, supo que no hacían falta más; las 38 flores cubrían todos los aspectos de la naturaleza humana, así como todos los estados negativos mentales que subyacían en la enfermedad.

Al final de noviembre de 1936, murió mientras dormía, contento de haber completado su misión. Entregó toda la responsabilidad de continuar su labor a sus amigos y colegas, a quienes había formado. También pidió que su hogar siguiera siendo la fuente de sus descubrimientos.

Así todavía hoy, el Centro Bach de Mount Vernon es parte activa en prestar asesoría y formación, y donde se siguen preparando las tinturas madres. Los administradores aseguran así que se mantengan las tradiciones y principios de pureza, sencillez e integridad.

LIBROS RECOMENDADOS:

Los descubrimientos médicos de Edward Bach (Weeks).

La historia de Mount Vernon (Howard)